Al menos una vez cada seis meses o según lo indique el fabricante. La calibración garantiza que las mediciones de conservación, cocción y enfriamiento sean precisas y seguras. Un termómetro desajustado puede permitir proliferación de patógenos sin ser detectado.
8 claves imprescindibles para desconectar en vacaciones y recuperar energía
Las vacaciones ofrecen algo que suele escasear durante el resto del año: tiempo para bajar el ritmo, tomar distancia y prestar atención a cómo nos sentimos. Sin...





