Mantenerlos limpios y afilados, desinfectarlos tras cada uso, no emplearlos con alimentos distintos sin lavarlos, y almacenarlos adecuadamente. Un cuchillo afilado no solo es más eficiente, sino que reduce el riesgo de accidentes laborales y mejora el corte higiénico de los productos.
30 años de la Ley de PRL: lo que ha cambiado y lo que aún debe evolucionar
Hablar hoy de prevención de riesgos laborales en España exige mirar al mismo tiempo al camino recorrido y a los cambios que están transformando el trabajo. Treinta años...





