Obliga, entre otras cosas, a que toda explotación subterránea tenga al menos dos salidas diferentes, sólidas, señalizadas y accesibles, y refuerza la necesidad de adoptar medidas de protección adaptadas a los riesgos específicos del entorno subterráneo.
30 años de la Ley de PRL: lo que ha cambiado y lo que aún debe evolucionar
Hablar hoy de prevención de riesgos laborales en España exige mirar al mismo tiempo al camino recorrido y a los cambios que están transformando el trabajo. Treinta años...





