Evita olores persistentes, humo y ambientes cargados que afectan la experiencia del cliente. Un aire limpio y fresco mejora la percepción de higiene, profesionalismo y confianza en el establecimiento, además de ser un requisito cada vez más valorado por las auditorías sanitarias y los consumidores.
Formación continua en PRL: por qué la experiencia no elimina el riesgo
En muchas empresas, la formación en prevención de riesgos laborales se entiende como un punto de partida: se imparte al incorporarse al puesto y, a partir de ahí, se da...





