Asignar un trapo por tarea específica (manos, platos, encimeras), cambiarlos frecuentemente (al menos una vez al día), lavarlos a 60 °C mínimo con detergente, secarlos completamente y almacenarlos en lugares limpios y ventilados, lejos del horno o zonas contaminadas.
El verdadero problema en PRL no siempre es técnico
Una de las paradojas más llamativas de la profesión del técnico de PRL es que su mayor desafío no suele ser la complejidad técnica del trabajo, sino las trabas y la...





