Mantener higiene estricta, controlar temperatura, tiempo y condiciones ambientales de cada técnica. Es clave evitar contaminaciones cruzadas, usar utensilios limpios, aplicar controles periódicos y conocer las limitaciones microbiológicas de cada método. Una mala práctica puede comprometer la inocuidad del producto final.
El verdadero problema en PRL no siempre es técnico
Una de las paradojas más llamativas de la profesión del técnico de PRL es que su mayor desafío no suele ser la complejidad técnica del trabajo, sino las trabas y la...





