Cuando la formación se gestiona con hojas de cálculo o correos electrónicos es fácil perder información, duplicar tareas o no tener una visión clara del estado formativo de los trabajadores. Esto puede generar errores, dificultades organizativas y un mayor consumo de tiempo en tareas administrativas.
No es lo que dices, es cómo lo dices (y cómo haces sentir a quien lo escucha)
¿Te ha pasado? Una orden seca. Un email sin saludo. Una corrección delante de todo el equipo. Nada grave, en apariencia. Pero algo dentro se tensa, y el día ya no fluye...





