Permite conservar aromas, propiedades nutricionales y sabor sin añadir conservantes. Reduce el volumen, facilita el almacenaje, evita el desperdicio de excedentes estacionales y permite preparar caldos, mezclas o infusiones más duraderas. Es una técnica sostenible y económica que se adapta bien a menús saludables y funcionales.
¿Cómo debe organizarse el etiquetado de productos congelados en restauración?
Cada producto debe llevar etiqueta con nombre, fecha de congelación y, si es posible, fecha máxima recomendada de consumo. Esto facilita la...



