Permite conservar aromas, propiedades nutricionales y sabor sin añadir conservantes. Reduce el volumen, facilita el almacenaje, evita el desperdicio de excedentes estacionales y permite preparar caldos, mezclas o infusiones más duraderas. Es una técnica sostenible y económica que se adapta bien a menús saludables y funcionales.
¿Cómo puede un restaurante adaptar sus menús a productos de temporada sin afectar su operativa diaria?
Planificando menús flexibles según el calendario agrícola local, trabajando con proveedores de proximidad, formando al personal sobre rotación de...



