El Consejo de Ministros ha aprobado las medidas y planes de actuación con motivo del período estival 2026.
La Inspección de Trabajo y Seguridad Social prevé campañas específicas de actuación, acordadas con las comunidades autónomas, para vigilar la seguridad y salud en el trabajo ante episodios de calor. El organismo ya está enviando comunicaciones a empresas recordando las medidas que deben adoptar cuando se produzcan temperaturas elevadas. Además, priorizará las actuaciones derivadas de denuncias por estrés térmico.
La medida se enmarca en un contexto más amplio de adaptación de la prevención de riesgos laborales al cambio climático. En esta línea, España y Portugal han impulsado la Campaña Ibérica sobre Riesgos Emergentes del Cambio Climático y Economía Circular (que se desarrollará entre junio de 2026 y junio de 2027), con el objetivo de sensibilizar, informar y verificar una correcta protección de la seguridad y salud de las personas trabajadoras frente a los riesgos derivados del cambio climático y a determinadas actividades vinculadas a la economía circular.
Qué implica este refuerzo de la vigilancia
Las altas temperaturas, los fenómenos meteorológicos adversos y los episodios extremos obligan a revisar cómo se organiza el trabajo y cómo se protege a las personas trabajadoras, no solo dentro del centro de trabajo, sino también en relación con los desplazamientos, las alertas oficiales y la posibilidad real de desarrollar la actividad en condiciones seguras.
El Plan Estival 2026 pone el foco en actividades laborales especialmente sensibles al calor. Esto afecta, sobre todo, a trabajos al aire libre, tareas con carga física elevada, actividades en espacios mal ventilados o trabajos en los que el uso de EPI pueda dificultar la disipación del calor.
También deben prestar especial atención sectores como agricultura, construcción, jardinería, limpieza viaria, recogida de residuos, mantenimiento, logística, transporte, hostelería, ocio al aire libre e industria, entre otros.
Qué dice la normativa sobre calor y trabajo
El Plan Estival 2026 no crea una obligación nueva frente al calor, sino que refuerza la vigilancia sobre obligaciones preventivas que ya existen.
La empresa debe evaluar el riesgo por calor y adoptar medidas adecuadas para proteger la seguridad y salud de las personas trabajadoras. En trabajos al aire libre o en lugares que no puedan cerrarse, estas medidas pueden incluir la adaptación de las condiciones de trabajo, la modificación de la jornada o la prohibición de determinadas tareas en las horas de mayor riesgo. Además, el Real Decreto-ley 8/2024 introdujo un permiso retribuido de hasta cuatro días cuando no sea posible acceder al centro de trabajo o transitar por las vías necesarias para acudir al mismo como consecuencia de recomendaciones, limitaciones o prohibiciones de las autoridades competentes, o cuando concurra una situación de riesgo grave e inminente, incluidas las derivadas de fenómenos meteorológicos adversos.
Este permiso no sustituye a las obligaciones preventivas frente al calor, sino que actúa como una medida adicional para situaciones en las que el riesgo afecta al acceso al trabajo, los desplazamientos o la continuidad de la actividad en condiciones seguras.
Qué deberían revisar ahora las empresas
Ante este refuerzo de la vigilancia, conviene revisar si el plan preventivo frente al calor contempla medidas concretas, aplicables y conocidas por mandos y equipos.
Algunos aspectos clave son:
- Evaluar el riesgo por calor teniendo en cuenta temperatura, humedad, radiación solar, carga física, duración de la tarea, ropa o EPI y posibilidad real de descanso.
- Adaptar horarios y organizar las tareas de mayor esfuerzo en las horas de menor exposición.
- Garantizar pausas suficientes, zonas de sombra o descanso y acceso a agua.
- Revisar si los EPI utilizados aumentan la carga térmica y si deben ajustarse tiempos de exposición o rotaciones.
- Prever medidas específicas para personas no aclimatadas, personal temporal, sustituciones, reincorporaciones tras vacaciones o bajas y cambios de puesto.
- Dar instrucciones claras a mandos intermedios para adaptar, aplazar o detener tareas cuando sea necesario.
- Formar a las personas trabajadoras para identificar síntomas de estrés térmico y saber cómo actuar.
- Documentar las medidas adoptadas y comprobar que pueden aplicarse en la práctica, no solo sobre el papel.
Más allá del refuerzo de la Inspección, este plan es una oportunidad para revisar si la prevención frente al calor está bien integrada en la organización real del trabajo. Si no está claro que las medidas previstas pueden aplicarse de verdad cuando llega el calor, conviene revisar el plan antes de que lleguen las altas temperaturas. Es necesario saber qué tareas se adaptan, cuáles se aplazan, quién toma decisiones, cómo se comunican las alertas, qué formación recibe la plantilla y qué medidas se activan cuando las condiciones dejan de ser seguras.
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