Deben estar frescos, manipulados con higiene, sin humedad excesiva y en condiciones seguras de temperatura. Se deben etiquetar con la fecha de envasado y conservar según las recomendaciones del fabricante o normativa vigente, para evitar riesgos microbiológicos por anaerobiosis prolongada.
Claves para gestionar el tiempo de manera efectiva
En los momentos en los que la sobrecarga de tareas y proyectos nos supera, emprendemos una carrera contra el reloj. Dominados por el estrés y por la sensación de que no...





