Siempre debe ser agua potable, sin contaminantes, y usada en condiciones higiénicas. En productos que no se cocinan posteriormente, como frutas frescas, el riesgo de transmisión de patógenos es mayor si se usa agua contaminada, por lo que el control debe ser aún más riguroso.
Gestión de residuos tras una DANA: Un desafío clave para la recuperación
Tras una DANA, como la que ha golpeado recientemente a los municipios de la Comunidad Valenciana, la gestión de residuos se convierte en uno de los desafíos más...





