Siempre debe ser agua potable, sin contaminantes, y usada en condiciones higiénicas. En productos que no se cocinan posteriormente, como frutas frescas, el riesgo de transmisión de patógenos es mayor si se usa agua contaminada, por lo que el control debe ser aún más riguroso.
Vuelta al trabajo tras un cáncer de mama: un desafío que las empresas debemos tratar con sensibilidad y apoyo
Cada año, en España, hasta 35.000 mujeres son diagnosticadas con cáncer de mama, de las cuales 5.000 no sobreviven a la enfermedad, según datos del estudio Necesidades...





