El deber de protección es incondicionado y casi ilimitado (arts. 14.2 y 15.4 LPRL), pero se detiene ante la imprudencia temeraria: si el daño deriva exclusivamente de una conducta temeraria e imprevisible del trabajador y el empresario cumplió sus obligaciones preventivas, puede quedar exonerado.
¿Por qué los jóvenes sufren más accidentes laborales y cómo prevenirlos?
Los trabajadores menores de 25 años presentan una incidencia de accidentes laborales con baja durante la jornada aproximadamente un 40 % superior a la media, según los...





