El calor obliga al cuerpo a gastar energía en regular su temperatura, lo que reduce la capacidad de concentración, provoca fatiga, somnolencia y reflejos más lentos. Estos efectos aumentan el riesgo de errores que pueden desencadenar accidentes, incluso sin que el trabajador lo perciba.
Gestión de residuos tras una DANA: Un desafío clave para la recuperación
Tras una DANA, como la que ha golpeado recientemente a los municipios de la Comunidad Valenciana, la gestión de residuos se convierte en uno de los desafíos más...





