El calor obliga al cuerpo a gastar energía en regular su temperatura, lo que reduce la capacidad de concentración, provoca fatiga, somnolencia y reflejos más lentos. Estos efectos aumentan el riesgo de errores que pueden desencadenar accidentes, incluso sin que el trabajador lo perciba.
Generaciones en cambio: De la búsqueda de la estabilidad al bienestar emocional
El mundo del trabajo ha experimentado una constante transformación en las últimas décadas, impulsada por factores como la globalización, la irrupción de nuevas...





