Porque la población geriátrica tiene un sistema inmunitario debilitado, lo que incrementa el riesgo ante contaminaciones alimentarias. Además, muchas personas presentan patologías crónicas que agravan los efectos de una intoxicación. Una mala práctica en la manipulación puede tener consecuencias sanitarias graves en este entorno.
La Inspección de Trabajo intensificará en julio el control del riesgo por calor
La gestión del riesgo por calor vuelve a situarse en el foco de la Inspección de Trabajo. Dentro de la Campaña Ibérica sobre Riesgos Emergentes del Cambio Climático y...





