Porque durante la descongelación los alimentos entran en la “zona de peligro” (4 °C a 60 °C), donde las bacterias patógenas se multiplican rápidamente. Si se vuelven a congelar sin cocción, esas bacterias sobreviven y se multiplicarán aún más al volver a descongelar, aumentando el riesgo de intoxicación alimentaria.
30 años de la Ley de PRL: lo que ha cambiado y lo que aún debe evolucionar
Hablar hoy de prevención de riesgos laborales en España exige mirar al mismo tiempo al camino recorrido y a los cambios que están transformando el trabajo. Treinta años...





