Un alimento en mal estado muestra signos de descomposición (olor, color o sabor alterados), mientras que un alimento contaminado puede parecer normal pero contener microorganismos patógenos invisibles. En la industria, no se puede asumir que un alimento “normal” es seguro si no se han cumplido las condiciones higiénico-sanitarias requeridas.
30 años de la Ley de PRL: lo que ha cambiado y lo que aún debe evolucionar
Hablar hoy de prevención de riesgos laborales en España exige mirar al mismo tiempo al camino recorrido y a los cambios que están transformando el trabajo. Treinta años...





