Es el proceso de mantener los alimentos refrigerados o congelados entre 0 °C y 4 °C durante todas las etapas de la logística, desde su producción hasta la entrega al cliente. Es clave para evitar la proliferación de bacterias y garantizar la seguridad y calidad del producto.
Verano y PRL: 8 riesgos organizativos que conviene anticipar
Hay dos factores que condicionan especialmente la seguridad y salud en el verano: el calor y el desajuste entre la actividad y los recursos disponibles. El verano suele...





