Instrucciones sobre higiene personal, protocolos de limpieza y desinfección, almacenamiento seguro de alimentos, prevención de contaminación cruzada, gestión de residuos y alérgenos, y actuaciones frente a plagas o emergencias. Su contenido puede adaptarse al tipo de establecimiento y actividad alimentaria.
El verdadero problema en PRL no siempre es técnico
Una de las paradojas más llamativas de la profesión del técnico de PRL es que su mayor desafío no suele ser la complejidad técnica del trabajo, sino las trabas y la...





