Lavarse las manos frecuentemente, usar ropa de trabajo limpia, evitar el contacto directo con los alimentos sin protección, desinfectar utensilios y superficies, y estar capacitado en buenas prácticas higiénicas. El cumplimiento riguroso de estos protocolos es esencial para prevenir brotes alimentarios.
Verano y PRL: 8 riesgos organizativos que conviene anticipar
Hay dos factores que condicionan especialmente la seguridad y salud en el verano: el calor y el desajuste entre la actividad y los recursos disponibles. El verano suele...





