Son técnicas que permiten alargar la vida útil de los alimentos sin recurrir a aditivos químicos sintéticos. Incluyen refrigeración, congelación, encurtidos, fermentación, deshidratación, envasado al vacío o en atmósferas modificadas, y uso de extractos naturales con propiedades antimicrobianas. Son ideales para cocinas saludables, sostenibles y orientadas a consumidores exigentes.
Verano y PRL: 8 riesgos organizativos que conviene anticipar
Hay dos factores que condicionan especialmente la seguridad y salud en el verano: el calor y el desajuste entre la actividad y los recursos disponibles. El verano suele...





