El calor obliga al cuerpo a gastar energía en regular su temperatura, lo que reduce la capacidad de concentración, provoca fatiga, somnolencia y reflejos más lentos. Estos efectos aumentan el riesgo de errores que pueden desencadenar accidentes, incluso sin que el trabajador lo perciba.
Ponerse las gafas de la diversidad y decir no a la discriminación laboral
En un mundo que se vanagloria de avances tecnológicos y progreso, resulta inconcebible que la discriminación siga lastrando las oportunidades laborales. Datos...





