El calor obliga al cuerpo a gastar energía en regular su temperatura, lo que reduce la capacidad de concentración, provoca fatiga, somnolencia y reflejos más lentos. Estos efectos aumentan el riesgo de errores que pueden desencadenar accidentes, incluso sin que el trabajador lo perciba.
Tecnoestrés: Qué es y cómo gestionarlo
No es casualidad que este año la Semana Europea para la Seguridad y la Salud en el trabajo haya puesto en el punto de mira el impacto de las tecnologías digitales en...





