El calor obliga al cuerpo a gastar energía en regular su temperatura, lo que reduce la capacidad de concentración, provoca fatiga, somnolencia y reflejos más lentos. Estos efectos aumentan el riesgo de errores que pueden desencadenar accidentes, incluso sin que el trabajador lo perciba.
Reto Halloween: evitar el «ghosting laboral» y los «empleados zombi»
Seguro que has escuchado hablar de ciertos fantasmas que acechan en el ámbito profesional, y de seres que caminan por la oficina como auténticos zombis. Quizás los...





