Elegir productos de calidad y sostenibles mejora la salud del consumidor final y fomenta prácticas responsables en la cadena alimentaria. También favorece a productores locales y garantiza un suministro más ético y sabroso, lo que impacta positivamente en la reputación y responsabilidad social del negocio alimentario.
5 herramientas para gestionar la edad en la prevención de riesgos laborales
En 2025, las personas de 55 años o más representaban el 21,7 % de la población ocupada, frente al 15 % de 2015. Es decir, más de uno de cada cinco trabajadores tiene ya...





