Los probióticos en alimentos fermentados ayudan a inhibir el crecimiento de bacterias patógenas como Salmonella o E. coli, gracias a la producción de ácido láctico y la reducción del pH. Esto mejora la conservación y seguridad del producto, reduciendo la necesidad de conservantes químicos y favoreciendo un entorno más estable microbiológicamente.
5 herramientas para gestionar la edad en la prevención de riesgos laborales
En 2025, las personas de 55 años o más representaban el 21,7 % de la población ocupada, frente al 15 % de 2015. Es decir, más de uno de cada cinco trabajadores tiene ya...





