El cierre del año es un momento importante para los Servicios de Prevención Propios (SPP). Toca hacer balance de la actividad preventiva, revisar los resultados y preparar la planificación del siguiente ejercicio.
También es una oportunidad para analizar qué ha cambiado en la empresa, qué cuestiones siguen pendientes y qué nuevos riesgos o necesidades deberán tenerse en cuenta durante 2027.
Estas cinco preguntas pueden ayudar a orientar esa revisión y definir las prioridades para el próximo año.
1. ¿Qué ha cambiado realmente en los riesgos de la empresa durante 2026?
La actividad de una empresa evoluciona a lo largo del año y no siempre lo hace mediante grandes cambios. La incorporación de nuevos equipos, las modificaciones en los procesos, la reorganización de turnos, la rotación de personal o las variaciones en las cargas de trabajo pueden alterar los riesgos de los puestos.
Antes de preparar la planificación de 2027, hace falta comprobar si estos cambios se han reflejado en las evaluaciones de riesgos y si las medidas preventivas siguen siendo adecuadas.
Si las condiciones de trabajo han cambiado, la prevención debe adaptarse a esa nueva realidad.
2. ¿Qué patrones se repiten en los accidentes, incidentes y casi accidentes?
Los índices de frecuencia y gravedad aportan información importante, pero no siempre permiten identificar qué está ocurriendo detrás de los accidentes.
Revisar los incidentes y casi accidentes registrados durante el año puede ayudar a detectar situaciones recurrentes. ¿Se concentran en determinadas tareas o turnos? ¿Coinciden con periodos de mayor actividad? ¿Comparten causas relacionadas con los procedimientos, los equipos o la organización del trabajo? Identificar estos patrones permite actuar sobre las causas y adoptar medidas antes de que vuelvan a producirse situaciones similares.
3. ¿Qué medidas preventivas siguen pendientes y por qué?
Una medida incluida en la planificación preventiva no significa que se haya implantado. Por eso, al cerrar el ejercicio, es clave revisar las actuaciones que siguen abiertas, los plazos incumplidos y las medidas que llevan meses sin ejecutarse.
¿Han faltado recursos? ¿Existen dificultades técnicas u organizativas? ¿Se han producido retrasos en otros departamentos? ¿Los responsables y los plazos establecidos eran adecuados? Conocer las causas de estos retrasos es fundamental para evitar que las mismas medidas vuelvan a quedar pendientes en 2027.
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4. ¿Qué nuevos riesgos y necesidades específicas debemos tener en cuenta para 2027?
La digitalización, la incorporación de herramientas de inteligencia artificial, los cambios en la organización del trabajo o la exposición a fenómenos meteorológicos extremos pueden modificar los riesgos existentes o generar nuevas necesidades preventivas.
También conviene revisar cómo afectan estos cambios a determinados colectivos, como las personas trabajadoras especialmente sensibles, las trabajadoras embarazadas o quienes se incorporan de forma temporal.
Los riesgos psicosociales, las nuevas formas de trabajo o la diversidad generacional de las plantillas son otras cuestiones que pueden requerir una atención específica.
No todas estas situaciones tendrán la misma relevancia en cada empresa. La clave está en identificar cuáles pueden afectar realmente a la seguridad y la salud de los trabajadores y anticipar las medidas necesarias.
5. ¿Estamos midiendo la actividad preventiva o su eficacia?
El número de evaluaciones realizadas, las acciones formativas impartidas o los reconocimientos médicos efectuados permiten conocer parte de la actividad desarrollada por el SPP. Pero ¿qué nos dicen esos datos sobre los resultados de la prevención?
También es importante analizar si las medidas implantadas han reducido los riesgos, si se han corregido las deficiencias detectadas, si disminuyen los incidentes recurrentes o si los trabajadores cuentan con los conocimientos necesarios para realizar sus tareas con seguridad. Medir lo que se hace es necesario, pero también lo es comprobar si está dando los resultados esperados.
De la revisión a las prioridades de 2027
Las respuestas a estas cinco preguntas deberían ayudar a identificar dónde es necesario concentrar los esfuerzos durante el próximo año.
Una propuesta práctica es seleccionar tres prioridades preventivas, a partir de las necesidades detectadas, y traducirlas en objetivos concretos, con responsables, recursos, plazos e indicadores que permitan comprobar los avances.
Pueden estar relacionadas, por ejemplo, con la reducción de incidentes recurrentes, la implantación de medidas correctoras pendientes o la adaptación de la prevención a cambios organizativos o tecnológicos. Se trata de identificar aquellos ámbitos que requieren una atención especial y asegurar que cuentan con los medios necesarios para avanzar.




